Hoy en día la obesidad se ha convertido en un problema de salud pública que involucra a todos los grupos de edad y estratos de la sociedad y no se puede reducir a un problema cosmético causado por un estilo de vida inadecuado; está condición se asocia con el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles como hipertensión, enfermedad cardiovascular y cáncer, se caracteriza por el exceso de grasa corporal, la cual afecta principalmente la salud física y psicosocial de una persona.
La obesidad se puede clasificar de acuerdo con la distribución del tejido adiposo:
Los síntomas más frecuentes es la dificultad para dormir, dolor de espalda o articulaciones, sudoración excesiva, cansancio constante, sensación de falta de aire, también puede haber presencia de acantosis nigricans esté se debe al cambio de pigmentación en la piel de color oscuro y puede asociarse con resistencia a la insulina, cambios hormonales, determinados medicamentos o cáncer.
Una de las cuestiones más importantes es la decisión de comer, y es importante reconocer que no sólo está influenciada por el estado interno que involucra el funcionamiento del cuerpo, también interviene la palabilidad de los alimentos, ambiente, actividad física, temperatura e influencias socioculturales. En muchas ocasiones se cree que no se tiene la fuerza suficiente para lograr su objetivo: mantener un peso saludable, pero es importante mencionar que la obesidad debe ser tratada como un padecimiento crónico, que se puede controlar e incluso llegar a la remisión, pero que tendrá que ser objeto de atención toda la vida y esto implica una gran tarea.
Para lograr este objetivo es importante saber que el éxito del tratamiento radica en el cambio de un estilo de vida saludable que sea llevadero en todo el tiempo. Una alimentación balanceada y equilibrada forma parte esencial para obtener buenos resultados y en ello interfiere el compromiso personal de paciente y la colaboración su nutriólogo, médico y psicólogo dependiendo de cada caso.
Esta etapa es un proceso al cual se le debe tener paciencia y disfrutar de el para notar grandes resultados, considere integrar frutas y verduras diariamente estas aportan vitaminas, minerales y fibra ayudando a fortalecer el sistema inmunológico y favoreciendo el crecimiento y desarrollo de los diferentes órganos que integran nuestro cuerpo humano, consumir carnes magras e integrar pescado al horno, vapor o a la plancha ya que aportar proteínas de fácil digestión, preferir cereales integrales como arroz, pastas, maíz, cebada, trigo, leguminosas como el frijol, lentejas, garbanzo, soya, limitar el consumo de bebidas alcohólicas, comidas saturadas de grasas, fritos.
Asimismo, se recomienda principalmente la práctica de alguna actividad física al menos 150 minutos por semana e incrementar gradualmente, dos o tres veces por semana es importante trabajar el fortalecimiento de los músculos ya sea con mancuernas, banda elástica o con el propio peso corporal.
Finalmente, es vital recordar que no todas las personas con obesidad padecen enfermedades crónicas y no todas las personas con enfermedades crónicas tienen obesidad.
Bibliografía:
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