¡Hola! Hoy te hablaré sobre el fibroadenoma, tal vez al acudir a tu revisión de rutina el médico te dijo que tenías un fibroadenoma por lo que tendrían que mantenerlo en vigilancia. Es posible que eso te haya generado un poco de angustia, pero tranquila. Te explicaré de que se trata.
Es el tumor benigno más frecuente en las mujeres entre los 20 y 35 años. Que se desarrolla en los lóbulos mamarios, en el que predomina tejido fibrótico. Pueden medir desde pocos milímetros hasta varios centímetros. El 80% de ellos mide entre 1 y 3 cm, generalmente son únicos. En un 20% son múltiples y un 15% son bilaterales. Tienen una evolución clínica variable, pueden crecer, mantenerse igual en el tiempo o incluso hacerse más pequeños.
Durante la adolescencia el incremento en la producción de hormonas (estrógenos) se cree, podría influir en su aparición. Durante la menopausia es frecuente observar fibroadenomas calcificados. Desde el punto de vista clínico es frecuente que sea la paciente quien se palpe un nódulo en la mama, lo que la motiva a acudir al médico. Son redondeados, bien delimitados, no adheridos a planos superficiales o profundos, de consistencia de goma, generalmente no dolorosos. Otra forma de presentación es el hallazgo de un nódulo no palpable encontrado en el estudio por imágenes de la mama que se realiza principalmente con mastografía y ultrasonido.
Cabe recordar que en mujeres menores de 25 años el ultrasonido es la primera indicación para estudio. El tratamiento de los fibroadenomas tradicionalmente ha sido la extirpación quirúrgica, lo que permite la certeza diagnóstica. En este caso la cirugía que se practica es una tumorectomía.
También es posible sólo mantenerlos en observación; cuando se opta por esta alternativa, debe discutirse claramente con la paciente la importancia de seguir los controles regulares recomendados ya que si se evidencian cambios en el nódulo bajo observación, la conducta puede variar.
Bibliografía:
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